Movilizaciones en Viladecans y Gavà contra dos actuaciones urbanísticas

Dos plataformas vecinales unen fuerzas para defender la conservación de espacios verdes amenazados por promociones inmobiliarias 

Terrenos de Can Sellarés.


El futuro barrio de Llevant en Viladecans (Barcelona) es un plan urbanístico de casi 3.000 pisos aprobado en 2007 que quedó paralizado por la crisis económica. Con un presupuesto de al menos 38 millones de euros -sin contar equipamientos como una pista de atletismo y un centro educativo-, las obras empezarán tras el verano, pero cuenta con una firme oposición de grupos vecinales y ecologistas que las describen como especulación urbanística.

La plataforma Salvem Oliveretes, con casi 15 años de lucha vecinal a sus espaldas, se opone a la construcción de cerca de 3.000 viviendas en 60 bloques de hasta once plantas de altura donde está previsto que se alojen unos 8.000 vecinos. En un manifiesto hecho público esta semana, los vecinos recuerdan que Oliveretes es una zona agrícola y forestal amenazada por «el predemocrático Plan General Metropolitano de 1976, que, sin ningún criterio medioambiental, trazó una línea cuando calificó este territorio como urbanizable». «Si no se desarrolló antes, fue por desavenencias políticas», añaden.

Desde el Ayuntamiento, subrayan la necesidad habitacional de la ciudad y de los municipios del sur del Baix Llobregat. Los activistas, que recuerdan los excesos de la burbuja inmobiliaria de la pasada década, creen que los problemas de falta de vivienda no están ligados a la ausencia de oferta sino a la falta de accesibilidad. Y advierten: «Toda destrucción del espacio agrícola y forestal no solo es innecesaria sino irreversible. La construcción del plan urbanístico supondrá un impacto negativo para Viladecans y para sus servicios y sus equipamientos porque habrá muchas más personas y coches».

El sector de Oliveretes está situado en el parque forestal de Montbaig, donde se ubica la montaña de Sant Ramon, conocida por la icónica ermita alzada en su cima. Hace un año y medio, se produjeron las primeras expropiaciones en los terrenos afectados por el Pla de Llevant. «Son propietarios minoritarios forzados a irse sin derecho a nada», protestan desde la plataforma, que cuenta con el apoyo de formaciones como Esquerra Republicana y la CUP, de entidades ecologistas como Terra i Sal y asociaciones vecinales como la del barrio del parque de la Torra Roja.

A finales de julio, uno de los activistas localizó en la zona un pequeño sapo incluido en el catálogo español de especies amenazadas. El grupo Les Agulles-Ecologistas en Acción instó a los Agentes Rurales a tomar medidas para que se garantice la pervivencia del sapo partero común que habita en un terreno situado entre la carretera C-245 y el municipio de Sant Boi de Llobregat.

El Ayuntamiento de Viladecans, liderado por el PSC, defiende que casi la mitad de los 3.000 pisos será de protección oficial y que la apertura de decenas de nuevos establecimientos dinamizará el tejido comercial y la actividad económica en la ciudad.

Los vecinos de Viladecans opuestos al Pla de Llevant se manifestarán el próximo 26 de septiembre junto a residentes de Gavà que están en contra de una reforma prevista en el espacio público de Can Sellarès que contempla la construcción de 238 pisos. El precedente más reciente de esta movilización «contra la especulación urbanística» se dio el pasado 2 de julio, cuando la plataforma No al Pla de Ponent-Salvemos el Calamot sacó a la calle a unas 200 personas para expresar su oposición a un proyecto que supone la construcción de cerca de 5.000 pisos para unos 12.500 nuevos vecinos en una zona considerada el último conector ecológico entre el Macizo del Garraf y el Delta del Llobregat. En esta ocasión, los contrarios al Pla de Ponent de Gavà se manifestarán junto al vecindario de Can Sellarès para exigir la paralización en su ciudad y en Viladecans de intervenciones urbanísticas que no dudan en calificar como especulativas.

Cerca de la fábrica Roca, en el límite entre Viladecans y Gavà, se ubica el recinto de Can Sellàres, formado por un edificio histórico de origen medieval catalogado como bien de interés local, un parque y varios equipamientos deportivos. Afectado por un plan de mejora urbana impulsado por el Ayuntamiento de Viladecans, el recinto se convertirá en 238 nuevos pisos en seis edificios de varias alturas que superan a las del resto de fincas del barrio. El Consistorio, decidido a mejorar un sector que considera envejecido, defiende que integrará el edificio histórico y los espacios colindantes en el futuro barrio.

Los vecinos de Viladecans y Gavà críticos con el plan urbanístico sostienen que perderán espacio verde y al aire libre a cambio de 238 viviendas «innecesarias». Miembros de la plataforma Salvem Can Sellarès, temerosos de perder el gran parque que les da nombre, exponen que los residentes son víctimas de un proceso de gentrificación en el que se ha dejado un barrio en abandono durante años para, a continuación, regenerarlo con un plan urbanístico. La plataforma ciudadana, con numerosos apoyos de otros colectivos locales, se opone, además, a los megaproyectos del Pla de Llevant y el Pla de Ponent de Gavà.

Concienciado de que se deben preservar los espacios naturales de Oliveretes y los espacios públicos de Can Sellarès, el renaciente movimiento vecinal en Gavà y Viladecans sumará fuerzas en la calle el último sábado de este mes «para frenar la especulación y promover una vida digna». Dos causas, una manifestación.